Esponjas

A lo largo de la historia las mujeres han utilizando paños, esponjas, grama, musgo, algas y otros materiales absorbentes para recoger el menstruo.
¡Sin duda las esponjas son lo más práctico y cómodo!

Las esponjas marinas son criaturas-plantas que crecen en colonias en el fondo del océano. Existen más de 4500 variedades y la más suave y duradera es la variedad Seda que abunda en el Atlántico y el Mediterráneo.

En tiempo de recolección, millones de huevos y espermas se vierten en las aguas haciendo de la esponja una fuente de energía renovable que nos proporciona un producto totalmente ecológico para uso menstrual.
Nuestras esponjas pasan por un proceso de limpieza, desinfección y secado antes de llegar al consumidor. Las esponjas marinas, como los tampones, no han sido esterilizadas, así que deben tomarse precauciones al usarlas. Aunque no es necesario, las esponjas pueden hervirse durante dos minutos si se desea. Esto las deja más compactas y absorbentes, pero también encongen y endurecen reduciendo asi su duración.

Inserción
Lávase bien las manos antes de tocar su esponja. Moje la esponja y escurra el exceso de agua.  Apriétela con la mano hasta conseguir el tamaño deseado e introdúzcala en la vagina de forma segura y cómoda.
Nunca corte la compresa en dos porque estas esponjitas han sido seleccionadas por su forma apropiada para usar en la vajina, sin embargo, puede recortar el perímetro hasta conseguir el tamaño deseado. Si la esponja esta bien colocada, no debe sentir ninguna molestia.

 

Limpieza y extracción
Las esponjas son suaves y fáciles de extraer. Simplemente localice la esponjita y tire de ella con cuidado. Coser un hilo de algodón o seda dental a la esponja facilitará su extracción. Pero no olvide que las esponjas son muy delicadas y pueden romperse si se tira muy fuerte del hilo.
 
Su propio ciclo menstrual le indicara la frecuencia con que debe enjuagar su esponja; aunque la esponjita debería enjuagarse al menos una vez cada tres horas.
Como los tampones convencionales, las esponjas pueden gotear si están saturadas, así pues es aconsejable utilizar un salva-slip durante los días más fuertes de menstruación, por si acaso.

Enjuague bien su esponja con agua y escurra hasta que no quede rastro de fluidos y ¡reutilice! Es conveniente llevar una o dos esponjitas de repuesto en una bolsita impermeable si se utilizan en servicios públicos. Simplemente guarde su esponja en la bolsa y lave más tarde cómodamente en casa.

 
Desifección
Los jabones fuertes no son aconsejables para limpiar las esponjas porque dejan una película que interfiere con el pH natural de la vagina. Es preferible un jabón suave y natural.
Existen varias maneras de desinfectar las esponjas tras el ciclo menstrual:

1. Solución de 1 cucharada de bicarbonato de sodio en un vaso de agua tibia
2. Solución de 1 cucharada de vinagre en un vaso de agua tibia
3. Solución mitad y mitad de agua oxigenada y agua, que además blanquea la esponja oscurecida por el uso
4. Solución de unas gotas de aceite de árbol de té en un vaso de agua tibia. Este aceite, además de eliminar los olores, es un germicida excelente pues combate 60 tipos de bacterias distintas incluído el estafilococus Aureus responsable del síndrome de shock.
5. Solución de 1 cucharadita de plata coloidal en un vaso de agua tibia. No se conoce ningún organismo patogénico que sobreviva más de 6 minutos en plata coloidal. Es también beneficioso para mujeres que sufren de continuadas infecciones de hongos (cándida).

Al final de su ciclo menstrual, guarde las esponjitas en su bolsita y mantenga en lugar seco hasta el mes siguiente.